A veces no hace falta buscar grandes escenas para encontrar algo que nos detenga. Este vaso, medio lleno y medio olvidado, estaba ahí, sobre una mesa cualquiera, en medio del ruido de la ciudad. Lo que me llamó la atención no fue el objeto en sí, sino cómo la luz lo atravesaba, cómo los reflejos dibujaban formas que normalmente pasan desapercibidas.
No hay historia detrás, ni mensaje oculto. Solo un momento en el que decidí mirar con calma. Y eso, a veces, basta.
.jpg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario